Cuando se limitan los pensamientos, las cosas dejan de llegar.

Creer que  la abundancia  representa  todo lo que se desea en el aspecto material y económico es limitar la grandeza y su potencialidad. El dinero y el éxito material son solo una  pequeña parte del verdadero concepto de la abundancia.

La salud, las amistades, la alegría y la pasión por vivir, el entusiasmo por conquistar nuevos proyectos, tener relaciones personales profundas, auténticas y  placenteras, gozar de la creatividad  propia y poderla utilizar donde sea, ser libre, tener estabilidad emocional, paz espiritual, estar contento con uno mismo, poder ayudar a los demás…

La abundancia es el reflejo de nuestros más profundos pensamientos y creencias, es decir, aquel que percibe el mundo como un lugar lleno de problemas, escases y muchas dificultades, encontrará justamente eso, poco trabajo, malas amistades, personas que quieran aprovecharse de ellos, pretextos y justificaciones para no hacer nada que le mejore su calidad de vida. Porque la abundancia se inicia en la mente de cada quien. Y parte de un simple principio: “Lo que se da, se recibe.”

Por el otro lado, la persona que entiende que el mundo es un inmenso rio fluyente de posibilidades, donde uno puede encontrar lo que busca. Es la persona misma que está generando sus oportunidades.  El foco de atención se encuentra en la grandeza y la versatilidad, en la belleza y las posibilidades, en la bondad y la generosidad. Así, cada acción que se hace, genera una energía palpitante y positiva que se multiplica y que regresa con dulces frutos de alegría, éxito y felicidad.

Las elecciones que cada persona hace trae impregnada  el tipo de creencia y de pensamiento con las que fueron generadas. No es necesario vivir en un convento de monjes los cuales meditan todo el día, ni atender a clases de yoga con un gurú que trate de imponer pensamientos fabricados en la mente. Para vivir en abundancia es necesario estar convencido que uno vive en un mundo vasto, lleno de oportunidades y de posibilidades. Se debe creer y tener a seguridad que aquella persona que es amable, comprensiva, trabajadora y que ayuda a quien le pide, es la persona que vive en abundancia. Porque en realidad, vivir en abundancia tiene que ver con las elecciones y las acciones personales.

La abundancia fluye sin esfuerzo, porque es parte natural de la vida.  La naturaleza fluye sin dolor. Aprender hablar y a caminar es un proceso espontaneo, uno se relaciona con las personas con naturalidad. Con esfuerzo, porque este solo es producto de una acción con un propósito más claro y de una decisión dirigida. Pero finalmente, las cosas suceden simplemente como y cuando deben de suceder.

Cuando la persona hace resistencia y quiere retener aquello que no le pertenece, cuando se aferra a sus carencias y a sus limitaciones, la armonía que existe entre lo que fluye y lo que debe suceder, se rompe, ocasionando pérdidas, dolor y miseria,  tanto en el aspecto materia como en el medio espiritual.

Es por esta razón que ínsito, si quieres vivir en abundancia, lo primero que tienes que hacer es pensar abundantemente, busca las posibilidades y disfruta las oportunidades.

www.recetasparalavida.com

La receta

Abundancia

Ingredientes:

  • 2 piezas de conciencia – aceptar la realidad sin reproches o pretextos
  • 1 manojo de actitud positiva – percibir y actuar con entusiasmo y  alegría
  • 1 cucharada de generosidad – dar a manos llenas  sin esperar recibir
  • 1 taza de confianza – tener fe, reconocer que todo trae algo bueno
  • 2 rebanadas de flexibilidad – deja fluir las cosas, abrir paso sin limitaciones

Recomendación del chef

Busca lo que sabes hacer mejor que nadie, lo que te gusta, exprésalo y encuentra la manera que otros se beneficien de él, no te quedes atorado en tus problemas, reconoce que estos son la puerta a nuevas y mejores oportunidades.

Cómo se vive en abundancia

  1. La abundancia es una condición que se genera con la actitud y se transforma con las acciones. Cuando uno reconoce sus potencialidades y las fortalece con todo lo que haces, se abren las posibilidades, ya que se entra en un estado de conciencia y apertura.
  2. La abundancia llega cuando uno la deja fluir. Hay que dejar ser, no tratar de controlar las cosas. No esperes resultados específicos. Bendice aquello que quieres y desea que todos a tu alrededor tengan lo que buscan.
  3. Todo se alinea para que llegue la abundancia. Cada persona cuenta con talentos específicos y con condiciones que le permiten desarrollar sus potencialidades, la cuestión es reconócelos y utilizarlos.

Se la persona que te gustaría tener junto a ti, vive en total abundancia, deja fluir las cosas y cuando menos esperes, todo lo bueno se te va a multiplicar.

Dejar respuesta

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí