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Somos un nuevo concepto cultural, llevamos 15 años en el mercado, logrando que la cultura y la lectura sean vistas de manera entretenida, con más lectores en México. La intención de la revista es hacer de cada encuentro con el lector, una reunión de opiniones, notas y datos gratos y placenteros; hacer pasar momentos alegres, divertidos y llenos de, sí, ¡Algarabía!

Artículos Publicados

Notimex Algarabía Niños 13

Porque tú lo pediste, llega a tus manos la nueva Algarabía Niños, dedicada a la ciencia y la tecnología.

Además de que te adentraremos a conocer temas como la mecánica cuántica, la niñez de Alfonso Reyes, el «regiomontano universal», el delicioso tamarindo, las historietas de Tintín, las palomas mensajeras y qué son los hipocorísticos, te entregamos un fabuloso Robossier con temas que seguramente alborotarán tu imaginación.

También en esta revista aprenderás tucos para minecrafters expertos.
Te daremos un recorrido por la historia de la Inteligencia Artificial; y a propósito, ¿conoces a
Isaac Asimov y sus robots?

Te relataremos la leyenda del Golem.
Cómo aconteció la guerra por el ADN; y algunas
curiosidades que debes considerar sobre el sable láser.
Presentamos una lista de inventos inspirados por la ciencia ficción, y de paso mencionamos cómo es que fueron evolucionando las computadoras.

Sorpréndete con el misterioso caso del gato que estaba vivo y muerto a la vez; entérate si es verdad que sólo usamos el 10% de nuestro cerebro, así como de la vida de Alfonsiiito, un inquieto y travieso niño quien llegó a convertirse en un gran escritor –considerado el mejor narrador en idioma español del siglo XX–. Y para no perder costumbre, incluimos palabras, datos curiosos, concursos y todas esas cosas divertidas que encuentras en cada Algarabía Niños. Así que prepárate para leer esta nueva aventura

Pareja dispareja

Steve Mirsky

RECIENTEMENTE SURGIÓ UNA ENORME CONTROVERSIA ACERCA DE UN MINÚSCULO HABITANTE DEL AGUA. AUNQUE EN REALIDAD LA CONTROVERSIA NO FUE TAN GRANDE COMO LA DEL LANZAMIENTO DE CAMARONES DEL BENIHANA; ESE ESCÁNDALO AMARILLISTA SÍ FUE ENORME Y LO DETONÓ UN CHEF QUE LANZABA CAMARONES HIRVIENTES A LAS BOCAS DE SUS CLIENTES; Y ES QUE NO SE TRATABA SÓLO DE CENAR, SINO DE DISFRUTAR DEL ESPECTÁCULO, PERO RESULTA QUE LA SALUD DE UN TIPO, QUE AL ESQUIVAR UN CAMARÓN SE LASTIMÓ EL CUELLO, DECAYÓ HASTA QUE, CON EL TIEMPO, MURIÓ. SU VIUDA DEMANDÓ AL RESTAURANTE POR 16 MILLONES DE DÓLARES, LO QUE REPRESENTA… ¡UN TITIPUCHAL DE ALMEJAS! —FINALMENTE, EL JURADO SOLTÓ EL ANZUELO DEL BENIHANA, AL DETERMINAR QUE EL RESTAURANTE NO ERA EL CULPABLE DEL FALLECIMIENTO DEL COMENSAL.

No, el debate en cuestión trata de las afirmaciones contrapuestas que algunos científicos han manifestado respecto del pez más pequeño, que es, al mismo tiempo, el vertebrado más chico. Un equipo multidisciplinario informó haber descubierto un pez adulto de apenas 7.9 milímetros de largo. La especie, Paedocypris progenetica, se encuentra en Indonesia, en pantanos de turba con niveles sumamente elevados de acidez. Se trata de un pequeño vertebrado, una especie de carpa, que habita en un pantano corrosivo. Al parecer, el pez descubierto es un gobio enano que mide 8 milímetros de longitud, lo que, en comparación, llevaría a considerar al resto como gobios ballena. Lo que en definitiva no podría emplearse para pescar alguno de estos pequeños peces es una Driloleirus americanus, mejor conocida como lombriz gigante del Palouse, una región del estado de Idaho.

Se trata de un invertebrado blanco, como lo habría observado el capitán Ahab, que puede alcanzar una longitud de un metro, lo que es una minucia en comparación con algunas lombrices australianas, que pueden alcanzar los tres metros de longitud. De regreso a nuestro pequeño relato, no acababa de secarse la tinta de varios artículos periodísticos que presumían al pequeño poseedor del récord, cuando apareció un señalamiento de la Universidad de Washington acerca de que el doctor Theodore W. Pietsch había alcanzado nuevas profundidades —o alturas, no sé— en cuanto a falta de longitud.

El científico publicó en la revista de la Sociedad Ictiológica de Japón —Ichtyological Research— que los machos adultos y plenamente desarrollados de la especie Photocorynus spiniceps, una especie de pejesapo que vive en las Filipinas, llegan a ser tan pequeños que apenas alcanzan los 6.2 milímetros. Estos muchachos son más que —o menos que, no estoy muy seguro— los machos normales. Las hembras de la especie pueden llegar a medir 46 milímetros. Los machos son tan pequeños porque se casan para toda la vida, en una conducta que se conoce como parasitismo sexual.

En su artículo del periódico, Pietsch explica el parasitismo sexual con esta cita del naturalista William Beebe, de 1938: «Ser impulsado por un olor apremiante a arrojarse de cabeza hacia una compañera sexual tan gigantesca, en una oscuridad tan inmensa y horrible; estar dispuesto a perforar su lado suave, sentir la transfusión de sangre de ella a sus propias venas; perder todo lo que hasta ahora lo había marcado como un gusano; convertirse en una cosa descerebrada e insensible que alguna vez fue un pez… todo esto no es más que pura ficción, más allá de todo lo creíble, hasta que se ve la prueba de que existe». Y pensábamos que la película de Sigourney Weaver, en la que el repulsivo monstruo se apodera de su víctima, era extraña: Alien (1979), no Working Girl.

El minúsculo macho eligió tener una vida de órgano sexual básicamente: los principales ocupantes de su cavidad corporal son los testículos. La hembra realiza todas las funciones usuales de la vida de ambos y la única función que desempeña el macho descerebrado es procrear. Y nosotros creíamos que la película de Tom Hanks, en la que el tipo de pocas luces se queda con la chica, era increíble: Forrest Gump (1994), no Splash (1984). En esta última, el tipo de pocas luces se queda con el pez.

Para escribir bien

Por Ernesto Bartolucci Blanco

UNA DE LAS TANTAS MALFORMACIONES Y ATROCIDADES DE NUESTRA ESCRITURA, QUE VEMOS CADA DÍA CON MAYOR FRECUENCIA, ES LA DE OMITIR AL INICIO DE LA ORACIÓN LOS SIGNOS DE INTERROGACIÓN Y ADMIRACIÓN.

Esta práctica es, en realidad, un síntoma claro del síndrome de la pereza, o bien una calca de la norma inglesa, que exige únicamente la indicación interrogativa o admirativa al final de la oración? —Ah, verdad! Ya ven lo que se siente empezar a leer un texto pensando que se trata de una proposición declarativa, para encontrarse, al final de todo el chorizo, con que era una pregunta y tenerlo que leer todo otra vez para darle el sentido correcto?— ¿Y cómo podían nuestros lectores saber que la nota anterior era una pregunta y no un reproche

Cito ahora este caso, un mensaje de una compañera de trabajo, que ejemplifica muy bien la diferencia que un par de signos —y una coma— pueden hacer en un mensaje escrito.

«Ernesto, este programa está en el share, no lo vi, por favor me pones al tanto. Gracias.»

Claudia Ramírez Freytes

[traducción: «Ernesto, ¿este programa está en el share? No lo vi, por favor, ¿me pones al tanto?»]

¿Ahora entienden a lo que me refiero? ¡Basta! ¡Ni una omisión más!

El inglés y otros idiomas sólo exigen el signo al final porque la interrogación altera el orden del sujeto y el verbo, de tal forma que desde el inicio de la oración ya se sabe claramente que se trata de una pregunta —you have gone vs. have you gone? Visto así, el inglés hace, de hecho, una doble marcación de la interrogación, por lo que, incluso, el signo al final es casi irrelevante.

Sin embargo, el español no hace ningún ajuste de orden a su oración para distinguir a las declaraciones de las interrogaciones; así, la marcación del signo al inicio es fundamental para indicarle al lector que comienza una pregunta.

Para el caso específico de las expresiones admirativas, ni el inglés ni el español lo marcan con ninguna alteración del orden natural de los componentes de la oración, y, de hecho, ambos debieran marcarlo tanto al inicio como al final. Pero somos nosotros los que copiamos los malos hábitos de los otros y no al revés. En fin, al parecer, en este caso en particular, pudo más el malinchismo y la haraganería de las plumas hispanoescribientes.

Ernesto Bartolucci es maestro en lingü.stica hispánica por la UNAM y actualmente es coordinador de arte y humanidades en la Dirección de educación continua de la Universidad Iberoamericana. También es miembro del Consejo editorial de Algarabía y un incondicional algarabiadicto y admirador de Maradona.

 

Impío y oprobio

¡Piedad! ¡Piedad! La suma virtud; la que mueve, la que inspira, la que lleva, por amor a Dios, a sentir una tierna devoción a las cosas santas, y, por el amor al prójimo, a realizar actos de amor y compasión. Impío, el que, en su impiedad, comete oprobio.

Impío —del latín impius— y oprobio —del latín opprobrium— son dos palabras que, por su naturaleza, están muy ligadas, mucho más de lo que un impío puede estarlo a un ateo, pues aquél no es sólo el que está falto de religión o es contrario a ella, sino, sustancialmente, el falto de piedad y, por ello, sus acciones son oprobios.

Y aunque para algunos el mayor oprobio de un impío puede ser el negar la existencia de Dios, lo cierto es que lo más condenable de él es su falta de respeto a lo más sagrado, no importa si esto es del orden religioso o del civil. Para los romanos, la impíetas era el compendio de los vicios más abominables, la inmoralidad absoluta y la total maldad. Por ello, cualquier delito que se cometiera iba, en definitiva, acompañado de impiedad; es decir, el impíus era el sacrílego, el que no tenía el menor respeto ni por los dioses, ni por la religión, ni por sus padres, ni por la patria; en resumen, el que no se sentía obligado con nada ni con nadie, porque carecía de lealtad —incluso consigo—, lo que lo hacía desalmado, cruel, inhumano y, por supuesto, criminal.

Oprobio, por su parte, es «ignominia, ultraje, afrenta, deshonra, ofensa, injuria»; por lo tanto, el único que puede tener tanta impiedad como para cometerlo es, precisamente, el impío. Por ejemplo, Antonio López de Santa Anna (1794-1876), quien fue impío con su patria cuando, entre otras acciones, firmó los Tratados de Guadalupe-Hidalgo, a través de los cuales cedió La Mesilla a los EE. UU. —a cambio de varios millones de pesos—, por lo que Valentín Gómez Farías (1781-1858) escribió a sus hijos: «La venta infame de nuestros hermanos está ya consumada; nuestro gobierno, nuestros representantes, nos han cubierto de oprobio y de ignominia».

La piedad se ha confinado al ámbito religioso y, como consecuencia, también el impío; sin embargo, si el que es religioso carece de un alma piadosa y ultraja, injuria o deshonra, lo que estará es cometiendo un oprobio impío.

¿POR QUÉ… …el petróleo se extrae del agua y del desierto?

AL VER ESAS ENORMES TORRES QUE DISPARAN UNA LLUVIA NEGRA POR SU CÚSPIDE EN MITAD DEL DESIERTO O DE LA INMENSIDAD DEL MAR, UNO SE PREGUNTA POR QUÉ, REGULARMENTE, LAS ENCONTRAMOS EN ESOS SITIOS.

La respuesta está en la tectónica de placas[1] o, lo que es lo mismo, en el desplazamiento de las grandes porciones de superficie terrestre que se efectúa a través del tiempo.

Además de los desiertos, también existen depósitos petroleros en los deltas de los ríos y en la profundidad de los márgenes continentales, aunque es más usual hallarlos en los primeros, que es donde el movimiento de las placas acumula mayor cantidad de sedimentos con residuos orgánicos.

El petróleo y el gas regularmente son el producto de organismos muertos que están enterrados en sitios donde el oxígeno es tan escaso que es difícil que se descompongan. Precisamente esa falta de oxígeno posibilita la conservación de los enlaces entre carbono e hidrógeno, algo estrictamente necesario para la producción de combustibles fósiles.

El movimiento tectónico forma cuencas oceánicas que proporcionan las condiciones adecuadas para que esos organismos queden inmediatamente sumergidos en aguas anóxicas,[2] mientras los ríos llenan las sepulturas con sedimentos. Las cuencas, por su parte, limitan la circulación del agua, lo que se traduce en menores niveles de oxígeno que en el océano abierto. Un ejemplo actual es el Golfo de California, una cuenca oceánica en desarrollo en la que se están formando enormes depósitos de petróleo y gas. Igual sucede en el Golfo de México, donde los depósitos de estos hidrocarburos se crean gracias a que el ambiente restringe la circulación del agua.

Asimismo, el movimiento de las placas es responsable de que se forme una «olla de presión» que madura lentamente la sustancia orgánica que está en los sedimentos hasta convertirla en petróleo y gas. En realidad, este proceso toma millones de años, tiempo suficiente para que los depósitos viajen por todo el mundo ayudados, también, por el movimiento de las placas. Debido a que estos hidrocarburos son mucho más ligeros que el agua, presionan hasta que encuentran una salida a la superficie, mientras que, de manera alterna, las fisuras en las rocas y otras fuerzas tectónicas liberan de las profundidades el petróleo y gas ya maduros y atrapan los fluidos orgánicos en depósitos, antes de que escapen a la superficie de la tierra. Estos depósitos se conocen como yacimientos.

Los mismos movimientos de las placas que crean los lugares y las condiciones para las fosas orgánicas determinan las trayectorias geológicas que seguirán las cuencas sedimentarias. La deriva continental,[3] la subducción[4] y la colisión con otros continentes provocan el movimiento de los depósitos de petróleo y gas, desde los pantanos y deltas de los ríos hasta los polos y desiertos, donde, por coincidencia, se encuentran hoy en día.

[1] La «tectónica de placas» es la teoría científica que describe el movimiento de las placas terrestres. [N. del E.]

[2] Que carecen de oxígeno. [N. del E.]

[3] La «deriva continental» es el desplazamiento de esas grandes porciones terrestres que llamamos continentes. Debido a ello, África y Sudamérica, por ejemplo, se distancian aproximadamente 3 cm anualmente. [N. del E.]

[4] Cuando una placa se mete por fuerza debajo de otra. [N. del E.]

Bikini

Por: Ada Pantoja 

De Bikini, atolón[1] de las islas Marshall. Según el DRAE: «conjunto de dos prendas femeninas de baño, constituido por un sujetador y una braguita ceñida». Uno podría pensar que proviene del prefijo bi porque se compone de dos piezas, pero no es así. Esta polémica prenda de vestir de reducidas dimensiones nació en 1946 de manos del ingeniero automotriz francés Louis Réard, quien buscaba ganarle una apuesta al diseñador Jacques Heim sobre quién crearía el traje de baño más pequeño. Por esos días, EE. UU. realizaba pruebas con bombas atómicas en las islas Marshall —que se encuentran en Oceanía—, específicamente en el atolón Bikini, por lo que el nombre estaba en boca de todo el mundo. La competencia terminó con la creación del atrevido atuendo.

Para darlo a conocer al público, el señor Réard no logró convencer a ninguna modelo «respetable» de que lo usara, así que tuvo que recurrir a la desnudista parisina Micheline Bernardini para que lo modelara. La presentación se realizó en la piscina Molitor, la más famosa de París en aquella época.

El bikini fue un éxito, sobre todo entre el público masculino, pues Bernardini recibió cerca de cincuenta mil cartas de admiradores. Fue ella quien lo bautizó, ya que al ponérselo exclamó: ¡Señor Réard, su traje de baño va a ser más explosivo que la bomba de Bikini! La historia del bikini incluye veto por parte del Vaticano; prohibiciones en Italia, Portugal y España; decretos contra su uso en lugares de Francia, e, incluso, ligas «antibikini» ¡en Brasil! Resulta curioso, pues quizá esta prenda no es tan joven, ya que en mosaicos que datan del año 300 a.C., en la villa romana de Casale, en Sicilia, hay imágenes de mujeres ejercitándose en coquetos bikinis.

La primera celebridad que usó esta prenda públicamente fue Brigitte Bardot, en la película Y Dios creó a la mujer (1956). Después, Jayne Mansfield lo lució en la portada de la revista Life; le siguieron Marilyn Monroe, Rita Hayworth y la «chica Bond» Ursula Andress. Con el paso del tiempo, el bikini se hizo popular y tan cotidiano que perdió parte de su provocativo encanto ante prendas más escandalosas como la tanga y el monokini —que deja al descubierto los senos.

Ada Pantoja estudia letras hispánicas en la Universidad Autónoma Metropolitana y está muy agradecida de que se use más el bikini que las bombas nucleares, pero lo que más agradece es que el mundo haya conocido a Brigitte Bardot antes que a ella, pues no hubiera querido arrebatarle el puesto de símbolo sexual.

[1] Isla madrepórica de forma anular, con una laguna interior que se comunica con el mar por pasos estrechos. [N. del E.]

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