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Mexicanos evitan cruzar a El Paso, Texas por temor a nuevos tiroteos

Una semana después del mayor crimen de odio en Estados Unidos contra hispanos, muchos mexicanos evitan cruzar de Ciudad Juárez hacia El Paso (Texas), ante el temor de que se produzcan nuevos ataques indiscriminados.

A pesar de ser un fin de semana libre de impuestos en la compra de útiles escolares, el flujo de personas es mucho menor en los puentes para cruzar a El Paso en una muestra del impacto causado por el tiroteo a quema ropa en el que murieron 22 personas, ocho de ellas mexicanas en el centro comercial Cielo Vista.

“Ya no quiere ir a la gente a comprar después del ataque. Ha habido un 50 por ciento menos de cruces durante esta semana”, asegura a Efe Alex Méndez, de 46 años, que se gana la vida llevando maletas y bultos en un carrito de supermercado de las personas que pasan caminando.

En el centro comercial Cielo Vista de El Paso se encuentra una de las tiendas Walmart, con más ventas en Estados Unidos por las compras de mexicanos de Ciudad Juárez y otras localidades fronterizas y que fue elegida por Patrick Crusius para realizar la masacre.

Crusius, de 21 años, admitió ante la Policía ser el autor de la masacre y aseguró que lo hizo con la intención de matar mexicanos en respuesta a lo que considera “la invasión hispana de Texas”.

Cientos de personas rechazaron este sábado el movimiento de la supremacía blanca y el odio contra la comunidad latina en una protesta en El Paso convocada por La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC).

Al otro lado de la frontera, los tres millones de habitantes de Ciudad Juárez y de otras localidades han reaccionado con temor ante el clima de rechazo y odio hacia los mexicanos y durante el fin de semana los puentes internacionales hacia El Paso estaban casi vacíos, un paisaje que difiere al de las habituales largas filas de vehículos a uno y otro lado de la frontera.

El fideicomiso de Puentes Fronterizos de Chihuahua, que regula el cruce en la parte mexicana, no tiene aún datos estadísticos del número de cruces de este fin de semana, aunque sea palpable la caída en el tránsito de vehículos o de personas que lo hacen a pie.

“Fui a El Paso de visita a mi familia y de paso compré leche huevos, que están más baratos. No tengo miedo, en Juárez me ha tocado ver cosas más feas”, dice María González, de 47 años, que vende ropa en un mercado de segundas y que es una de las pocas personas que ha cruzado al otro lado de la frontera.

En Ciudad Juárez, que fue la ciudad más peligrosa del mundo por cuatro años consecutivos durante la llamada guerra contra el narcotráfico, han sido asesinadas en este año más de 920 personas.

Los crímenes se producen a cualquier hora del día y de la noche, en espacios públicos como tiendas, en frente de escuelas, en la calle.

En la tarde del martes, una pareja de jóvenes fue acribillada a unos diez metros de la entrada al puente fronterizo Paso del Norte, una de las zonas más vigiladas de la ciudad, con cámaras y soldados, a unos diez minutos a pie de El Paso.

De ninguna de las personas, se suele saber públicamente sus nombres, sus historias y menos quiénes fueron sus asesinos, en una ciudad donde el 97 por ciento de los crímenes permanecen impunes, según datos oficiales.

Los juarenses, que se han acostumbrado a vivir con la violencia, han regresado a convivir en espacios públicos a pesar de que el índice de violencia está entre los cinco más altos del mundo y hay días en los que se asesina como en los peores tiempos.

Los que tienen una tarjeta fronteriza de cruce o nacieron en el lado estadounidense de la frontera pueden ir El Paso para compras, trabajar, estudiar o disfrutar de sus amigos y familiares, que, por su parte, no se atreven a cruzar a Ciudad Juárez.

La mayoría de los mexicanos que han cruzado esta semana la frontera a El Paso son de Ciudad Juárez, mientras que otros de las localidades vecinas han evitado hacer sus compras en el lado estadounidense.

“Desde el ataque he ido a El Paso tres veces. Dos veces para comprar en Walmart pero a otro local, no al de Cielo Vista, y otra para recoger a mi hijo del aeropuerto”, afirma Cecilia Andujo, de 59 años.

“La gente de la frontera vivimos marcados por la violencia y estamos acostumbrados a que la vida sigue. Por eso, no tenemos tanta miedo ahora como la gente de El Paso y otras ciudades”, afirma.

Andujo, que tiene dos hermanos ciudadanos estadounidenses viviendo en El Paso desde hace más de veinte años, dice que ellos sí tienen miedo.

El día de la masacre, en Juárez fueron asesinadas “solo” cuatro personas en contraste con los 22 muertos de El Paso, aunque ya en esta semana se ha superado la cifra de asesinados en la masacre, en esta ciudad por donde se trafica una buena parte de las drogas que se consumen en Estados Unidos.

“No están acostumbrados a la violencia. Mi hermana de El Paso va ahora a la tienda sola, no quiere exponer a sus hijos y tiene miedo de que vayan a hacer algo en las escuelas. Para ella sí fue sorpresa” la masacre provocada por Patrick Crusius, señala Cecilia Andujo.

Mexicanos evitan cruzar a El Paso, Texas por temor a nuevos tiroteos

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Una semana después del mayor crimen de odio en Estados Unidos contra hispanos, muchos mexicanos evitan cruzar de Ciudad Juárez hacia El Paso (Texas), ante el temor de que se produzcan nuevos ataques indiscriminados.

A pesar de ser un fin de semana libre de impuestos en la compra de útiles escolares, el flujo de personas es mucho menor en los puentes para cruzar a El Paso en una muestra del impacto causado por el tiroteo a quema ropa en el que murieron 22 personas, ocho de ellas mexicanas en el centro comercial Cielo Vista.

“Ya no quiere ir a la gente a comprar después del ataque. Ha habido un 50 por ciento menos de cruces durante esta semana”, asegura a Efe Alex Méndez, de 46 años, que se gana la vida llevando maletas y bultos en un carrito de supermercado de las personas que pasan caminando.

En el centro comercial Cielo Vista de El Paso se encuentra una de las tiendas Walmart, con más ventas en Estados Unidos por las compras de mexicanos de Ciudad Juárez y otras localidades fronterizas y que fue elegida por Patrick Crusius para realizar la masacre.

Crusius, de 21 años, admitió ante la Policía ser el autor de la masacre y aseguró que lo hizo con la intención de matar mexicanos en respuesta a lo que considera “la invasión hispana de Texas”.

Cientos de personas rechazaron este sábado el movimiento de la supremacía blanca y el odio contra la comunidad latina en una protesta en El Paso convocada por La Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC).

Al otro lado de la frontera, los tres millones de habitantes de Ciudad Juárez y de otras localidades han reaccionado con temor ante el clima de rechazo y odio hacia los mexicanos y durante el fin de semana los puentes internacionales hacia El Paso estaban casi vacíos, un paisaje que difiere al de las habituales largas filas de vehículos a uno y otro lado de la frontera.

El fideicomiso de Puentes Fronterizos de Chihuahua, que regula el cruce en la parte mexicana, no tiene aún datos estadísticos del número de cruces de este fin de semana, aunque sea palpable la caída en el tránsito de vehículos o de personas que lo hacen a pie.

“Fui a El Paso de visita a mi familia y de paso compré leche huevos, que están más baratos. No tengo miedo, en Juárez me ha tocado ver cosas más feas”, dice María González, de 47 años, que vende ropa en un mercado de segundas y que es una de las pocas personas que ha cruzado al otro lado de la frontera.

En Ciudad Juárez, que fue la ciudad más peligrosa del mundo por cuatro años consecutivos durante la llamada guerra contra el narcotráfico, han sido asesinadas en este año más de 920 personas.

Los crímenes se producen a cualquier hora del día y de la noche, en espacios públicos como tiendas, en frente de escuelas, en la calle.

En la tarde del martes, una pareja de jóvenes fue acribillada a unos diez metros de la entrada al puente fronterizo Paso del Norte, una de las zonas más vigiladas de la ciudad, con cámaras y soldados, a unos diez minutos a pie de El Paso.

De ninguna de las personas, se suele saber públicamente sus nombres, sus historias y menos quiénes fueron sus asesinos, en una ciudad donde el 97 por ciento de los crímenes permanecen impunes, según datos oficiales.

Los juarenses, que se han acostumbrado a vivir con la violencia, han regresado a convivir en espacios públicos a pesar de que el índice de violencia está entre los cinco más altos del mundo y hay días en los que se asesina como en los peores tiempos.

Los que tienen una tarjeta fronteriza de cruce o nacieron en el lado estadounidense de la frontera pueden ir El Paso para compras, trabajar, estudiar o disfrutar de sus amigos y familiares, que, por su parte, no se atreven a cruzar a Ciudad Juárez.

La mayoría de los mexicanos que han cruzado esta semana la frontera a El Paso son de Ciudad Juárez, mientras que otros de las localidades vecinas han evitado hacer sus compras en el lado estadounidense.

“Desde el ataque he ido a El Paso tres veces. Dos veces para comprar en Walmart pero a otro local, no al de Cielo Vista, y otra para recoger a mi hijo del aeropuerto”, afirma Cecilia Andujo, de 59 años.

“La gente de la frontera vivimos marcados por la violencia y estamos acostumbrados a que la vida sigue. Por eso, no tenemos tanta miedo ahora como la gente de El Paso y otras ciudades”, afirma.

Andujo, que tiene dos hermanos ciudadanos estadounidenses viviendo en El Paso desde hace más de veinte años, dice que ellos sí tienen miedo.

El día de la masacre, en Juárez fueron asesinadas “solo” cuatro personas en contraste con los 22 muertos de El Paso, aunque ya en esta semana se ha superado la cifra de asesinados en la masacre, en esta ciudad por donde se trafica una buena parte de las drogas que se consumen en Estados Unidos.

“No están acostumbrados a la violencia. Mi hermana de El Paso va ahora a la tienda sola, no quiere exponer a sus hijos y tiene miedo de que vayan a hacer algo en las escuelas. Para ella sí fue sorpresa” la masacre provocada por Patrick Crusius, señala Cecilia Andujo.

Califican ocho candidatos demócratas para participar en tercer debate

Ocho de los 20 aspirantes demócratas a la Presidencia de Estados Unidos han calificado para participar en el tercer debate del partido, que se llevará a cabo el 12 y 13 de septiembre próximo en Houston, Texas.

La cadena de noticias CNN, que organizó el segundo debate, informó que los candidatos siguen trabajando para calificar y tienen hasta el 28 de agosto para cumplir con el nivel de votación y de recaudación de fondos que establece el Comité Nacional Demócrata (CND) para participar en el encuentro de septiembre.

Los candidatos que ya calificaron para el debate que se realizará en Houston, Texas, organizado por las cadenas ABC y Univision, son el exvicepresidente Joe Biden; el senador por Nueva Jersey, Cory Booker; el alcalde Pete Buttigieg; y la senadora por California, Kamala Harris.

Además de la senadora por Minnesota, Amy Klobuchar; el exrepresentante Beto O’Rourke; el senador por Vermont, Bernie Sanders; y la senadora por Massachusetts, Elizabeth Warren, quienes ya cumplieron con los requisitos tanto en apoyo en encuestas como en recaudación de fondos.

El resto de los aspirantes que buscan la nominación demócrata para las elecciones presidenciales de Estados Unidos, que se realizarán en noviembre de 2020, deberá trabajar de manera intensa para cumplir con las condiciones establecidas, que en esta ocasión “son más estricticas”, según el CND.

Se prevé que el número de candidatos que se enfrenten en septiembre sea inferior a los 20 que participaron en los debates de junio, en Florida, y de julio, en Michigan.

Según las reglas del CND, en julio pasado los candidatos debieron cumplir con una de las siguientes dos condiciones: contar con el 1.0 por ciento de respaldo en tres encuestas o contar con 65 mil contribuyentes.

Para el debate de Houston, los aspirantes deberán obtener un 2.0 por ciento de apoyo en al menos cuatro encuestas y contar con más de 130 mil donantes en su campaña.

Trump condena el supremacismo blanco pero evita proponer una reforma del control de armas

Tras un fin de semana en que dos ataques con armas de fuego han causado un total de 31 víctimas mortales, en El Paso (Texas) y Dayton (Ohio), el presidente de EE UU, Donald Trump ha hecho un llamamiento este lunes para que Estados Unidos condene “el racismo, la intolerancia y el supremacismo blanco”. El republicano no ha propuesto una reforma al control de armas durante la rueda de prensa en la Casa Blanca: “Las enfermedades mentales y el odio aprietan el gatillo, no las armas”. Sin embargo, horas antes, instó a través de Twitter a que los congresistas aprueben cambios legislativos que impongan “fuertes” requisitos y procesos de verificación para comprar armas de fuego. El mandatario vinculó estos hipotéticos cambios en las normas a una reforma migratoria, prioridad absoluta de su agenda y que, hasta la fecha, no ha podido sacar adelante por sus diferencias con los demócratas, que controlan desde enero de este año la Cámara de Representantes.

Trump ha sido duramente criticado estos días por alimentar el clima de odio en Estados Unidos. El mandatario advirtió en su discurso de que “los peligros de Internet y las redes sociales no se pueden ignorar y no se ignorarán”, pero la retórica del republicano en estas plataformas ha sido uno de los objetos de reproche durante el sangriento fin de semana, donde El Paso fue testigo del mayor crimen de odio contra los hispanos de la historia moderna de EE UU. El presidente ha publicado aproximadamente 2.200 mensajes en Facebook usando la palabra “invasión” desde mayo de 2018, según Media Matters.

“Los republicanos y los demócratas deben unirse y lograr fuertes verificaciones de antecedentes [para comprar armas], quizás uniendo esta legislación con la tan desesperadamente necesaria reforma migratoria”, escribió esta mañana Trump en Twitter. Después, como de costumbre, atacó a los medios de comunicación, achacándoles “la ira y la furia que se han ido acumulando por muchos años” en el país. “La cobertura de noticias debe comenzar a ser justa, equilibrada e imparcial, ¡o estos terribles problemas solo empeorarán!”, advirtió.

Trump afirmó que Patrick Wood Crusius, el joven blanco de 21 años identificado como presunto autor del tiroteo de El Paso, escribió el manifiesto que hablaba de una “invasión hispana de Texas” consumido por “el odio racista”. La matanza se saldó con 22 muertos —dos fallecidos este lunes— y 24 heridos. “Y (con) una voz, nuestro país debe condenar el racismo, la intolerancia y el supremacismo blanco. Estas ideologías siniestras deben ser derrotadas. El odio no tiene lugar en Estados Unidos. El odio deforma la mente, devasta el corazón y devora el alma”, dijo el mandatario, quien ya ha prometido en otras ocasiones endurecer los controles para adquirir armas, pero hasta la fecha no ha actuado.

Entre las acciones que se llevarán a cabo para intentar atajar la ola de violencia, Trump solicitó al Departamento de Justicia que propusiera una legislación para garantizar que los autores de delitos de odio y tiroteos masivos se enfrenten a la pena de muerte. La policía anunció el domingo que están investigando la masacre de El Paso como un acto terrorista y que buscarán la pena de muerte para Crusius. De confirmarse que el joven fue el autor del manifiesto racista, el crimen podría ser tratado además como un delito de odio. El mandatario también sostuvo que trabajarán con empresas de redes sociales para que dieran la alarma ante potenciales atacantes, poner fin a la glorificación de la violencia —”esto incluye a videojuegos sangrientos”— y reformar las leyes de salud mental para “identificar mejor” a individuos perturbados.

La excandidata presidencial del Partido Demócrata, Hillary Clinton, desmanteló el discurso de Trump en un tuit: “Las personas sufren enfermedades mentales en todos los demás países de la tierra; la gente juega videojuegos en prácticamente todos los países del mundo. La diferencia son las armas”. El presidente ya ha prometido en otras ocasiones endurecer los controles para adquirir armas, pero hasta la fecha no ha actuado. La última vez fue el año pasado, después de la matanza que dejó 17 muertos en un instituto en Parkland, Florida, pero desde entonces ha amenazado en diversas ocasiones con vetar proyectos de ley de los demócratas que perseguían ese objetivo.

Trump ha convertido a El Paso, ciudad de 680.0000 habitantes, binacional y bilingüe, y una de las más seguras del país, en la encarnación de una frontera en crisis. Los demócratas han denunciado las condiciones en los centros de detención saturados en la zona. La ciudad ha vivido el mayor aumento en la estadística de detenciones de migrantes hasta junio, en comparación con el mismo periodo del año pasado. La población es abrumadoramente hispana y la mayoría de los residentes son ciudadanos estadounidenses, según Data USA. Los residentes de Ciudad Juárez visitan a menudo el centro comercial en el que ocurrió la masacre este sábado. Texas, Estado donde se sitúa El Paso, ha relajado recientemente algunas restricciones a la posesión de armas. Este año, según la Asociación Estatal del Rifle de Texas, el gobernador republicano Greg Abbott ha firmado 10 leyes aprobadas por los legisladores que reducen los controles en escuelas, empresas y lugares de culto.

Instalan un columpio en el muro fronterizo entre EEUU y México para que los niños jueguen juntos

Tanto niños como adultos disfrutaron de un columpio que se instaló en el muro fronterizo que divide México con Estados Unidos, en la zona entre Sunland Park, en Nuevo México y Anapra, Chihuahua.

Fueron varios juegos metálicos, de color rosa que se colocaron justo en esta frontera, endonde mexicanos y estadunidenses se divirtieron y mostraron su solidaridad, sin importar su lugar de origen o edad.

El colectivo Chopeke fue el responsable de poner esta atracción, junto con los arquitectos Ronald Rael y Virginia San Fratello, quienes subieron a sus redes sociales contenido sobre esta atracción.

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One of the most incredible experiences of my and @vasfsf’s career bringing to life the conceptual drawings of the Teetertotter Wall from 2009 in an event filled with joy, excitement, and togetherness at the borderwall. The wall became a literal fulcrum for U.S. – Mexico relations and children and adults were connected in meaningful ways on both sides with the recognition that the actions that take place on one side have a direct consequence on the other side. Amazing thanks to everyone who made this event possible like Omar Rios @colectivo.chopeke for collaborating with us, the guys at Taller Herrería in #CiudadJuarez for their fine craftsmanship, @anateresafernandez for encouragement and support, and everyone who showed up on both sides including the beautiful families from Colonia Anapra, and @kerrydoyle2010, @kateggreen , @ersela_kripa , @stphn_mllr , @wakawaffles, @chris_inabox and many others (you know who you are). #raelsanfratello #borderwallasarchitecture

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CORRECTS THE FIRST NAME OF THE PROFESSOR TO RONALD, NOT RONALDO AND THE LAST NAME OF THE PHOTOGRAPHER TO CHAVEZ, NOT TORRES - A child plays seesaw installed between the border fence that divides Mexico from the United States in Ciudad de Juarez, Mexico, Sunday, July 28, 2019. The seesaw was designed by Ronald Rael, a professor of architecture in California. (AP Photo/Christian Chavez)

(AP Photo/Christian Chavez)

Este mencionado colectivo compartió una publicación en Facebook de Kerry Doyle, quien es directora del Rubin Center for the Visual Arts on the US-Mexico border, en el cual muestra fotografías y un video de este momento.

CORRECTS THE FIRST NAME OF THE PROFESSOR TO RONALD, NOT RONALDO AND THE LAST NAME OF THE PHOTOGRAPHER TO CHAVEZ, NOT TORRES - A woman with her little girls helps them play seesaw installed between the border fence that divides Mexico from the United States in Ciudad de Juarez, Mexico, Sunday, July 28, 2019. The seesaw was designed by Ronald Rael, a professor of architecture in California. (AP Photo/Christian Chavez)

(AP Photo/Christian Chavez)

“Es un acto de equilibrio aquí en la frontera ¡pero todavía nos estamos divirtiendo!”, escribió, quien mencionó a San Fratello y a Rael, este último, profesor de arquitectura en la Universidad de California, que publicó imágenes sobre este evento, incluso de cómo transportaban los aparatos en camionetas.

CORRECTS THE FIRST NAME OF THE PROFESSOR TO RONALD, NOT RONALDO AND THE LAST NAME OF THE PHOTOGRAPHER TO CHAVEZ, NOT TORRES - Children and a man play seesaw installed between the border fence that divides Mexico from the United States in Ciudad de Juarez, Mexico, Sunday, July 28, 2019. The seesaw was designed by Ronald Rael, a professor of architecture in California. (AP Photo/Christian Chavez)

 (AP Photo/Christian Chavez)
 

Llaman a consulados a redoblar protección a connacionales en EUA

Con el fin de evaluar las acciones que desarrrolla la red consular en el Medio Oeste y Suroeste de Estados Unidos, este jueves y viernes el subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, encabezó trabajos de coordinación de las instancias en esas dos regiones del país vecino.

Además de temas de asistencia y protección consular, se evaluaron las acciones con miras a la ratificación del T-MEC, informó la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en un comunicado.

El subsecretario reconoció el trabajo desplegado hasta el momento por la red consular y les solicitó redoblar esfuerzos en este segundo semestre del año.

También celebró que, en todos los consulados en Estados Unidos, se cuenta con grupos de repuesta rápida ante operativos migratorios.

Como parte de la Estrategia de Atención a los Migrantes Mexicanos, la Subsecretaría para América del Norte estableció grupos de asesores de derechos civiles de las personas mexicanas en el Medio Oeste y Sureste de Estados Unidos, indicó la cancillería.

Esos grupos, explicó, están especializados en litigio estratégico en las diferentes áreas de atención a los connacionales, como protección laboral, migratoria y penal, entre otros.

En atención al tercer punto de dicha estrategia que señala como prioridad “ampliar la red de abogados y organizaciones especializadas en la defensa de los derechos de los migrantes mexicanos”, esos dos grupos regionales reúnen a organizaciones estadunidenses especializadas en litigios de alto impacto relativos a la defensa de los derechos de las personas mexicanas.

La SRE indicó que los principales objetivos son que los expertos compartan su experiencia y conocimientos, se identifiquen mayores posibilidades de colaboración en litigio estratégico y se potencien así los recursos de la cancillería y su red consular.

Dan a Trump 2,500 mdd para su muro; activistas preparan apelaciones

Donald Trump podrá utilizar dos mil 500 millones de dólares para iniciar la construcción del muro fronterizo que prometió desde su campaña presidencial.

Por cinco votos contra cuatro, la Suprema Corte de Estados Unidos anuló ayer la negativa que un juez federal impuso en mayo al presidente de EU para usar recursos del Pentágono en la obra.

¡Gran victoria para la seguridad fronteriza y la ley!”, tuiteó Trump tras la decisión de la Corte.

Diversas organizaciones civiles ya preparan nuevos recursos legales para intentar detener la construcción, que podría iniciar de inmediato.

Usar esos fondos para construir el muro degrada nuestro carácter binacional en la frontera y amenaza la calidad de vida de 15 millones de personas”, aseguró a Excélsior Vicki Gaubeca, directora de la Coalición de Comunidades Fronterizas, una de las agrupaciones que alista demanda.

 

MURO AVANZA; CORTE CONCEDE LOS FONDOS

La Suprema Corte de Justicia autorizó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a emplear dos mil 500 millones de fondos del Pentágono para comenzar la construcción del muro fronterizo, que el mandatario prometió en su campaña electoral.

¡Wow! Gran victoria sobre el muro”, tuiteó Trump tras la decisión de la Corte Suprema. “¡Gran victoria para la seguridad fronteriza y la ley!”.

Para poder conseguir los fondos de la Defensa para poder edificar el muro fronterizo con México, sin que tuviera que ser aprobado por el Congreso, el Presidente declaró emergencia nacional.

Se espera que la construcción inicie de inmediato, antes de que las organizaciones de activistas en favor de los migrantes de EU presenten nuevas demandas que detengan o retrasen la construcción.

La Unión Americana de Libertades Civiles (Aclu) informó que presentará, de inmediato, una apelación en San Francisco para pedir que la suspensión de la construcción del muro sea permanente. Sin embargo, una fuente anónima de la Aclu estimó que las obras del muro podrían iniciarse de inmediato, antes de que se procese la demanda.

La Coalición de Comunidades Fronterizas, otro de los grupos que presentaron han interpuesto demandas contra el gobierno estadunidense, informó que los intentos de Trump de eludir al congreso son un asalto a la democracia.

Usar esos fondos para construir el muro degrada nuestro carácter binacional en la frontera y amenaza la calidad de vida de 15 millones de personas que llamamos a la frontera nuestro hogar” dijo a Excélsior la directora de la coalición, Vicki Gaubeca.

Pese a que el presidente Trump ordenó ejecutivamente comenzar la construcción del muro desde enero del 2017, a 30 meses de su mandato no se ha edificado todavía ningún tramo del muro prometido.

Llamarada de petate, el muro de Trump; no se ha construido un solo metro

Donald Trump llegó a 30 meses como presidente de Estados Unidos sin que se haya construido un metro del “hermoso, gran muro fronterizo” que prometió en su campaña.

En declaraciones escritas, la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (CBP, por sus siglas en inglés) reconoció que desde el 20 de enero del 2017 se han reemplazado tramos de la valla ya existente que suman 51 millas, lo que equivale a 82 kilómetros o menos del 3% del largo de la frontera con México.

En el quinto día de su mandato, Trump firmó una orden ejecutiva para iniciar la construcción del muro; sin embargo, de acuerdo con la CBP, los tramos reemplazados estaban programados desde 2009 y se hicieron con presupuesto de los años fiscales 2017 y 2018.

El presidente de EU ha declarado que su promesa de campaña empezó a ser realidad. La primera vez que lo dijo fue en marzo de 2018, cuando se cambiaron tres kilómetros de vieja barda fronteriza por una de barrotes cuadrados de seis metros de alto en Calexico.

Quedan en promesa   muro y redadas

Anuncia captura de millones de indocumentados, pero no llega ni a 50.

La presidencia de Donald Trump llegó a los primeros 30 meses sin que aún se construya un sólo metro del muro fronterizo que prometió en su campaña electoral, reconoció la oficina del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (CBP).

La institución confirmó, en declaraciones escritas, que desde que el presidente Trump asumió el cargo, el 20 de enero del 2017, se han reemplazado tramos del muro ya existente en 82 kilómetros, menos de 3% de la frontera.

En el quinto día de su presidencia, el mandatario firmó una orden ejecutiva para construir el muro prometido. Pero de acuerdo con CBP, los tramos reemplazados fueron programados desde 2009 y se hicieron con presupuesto de los años fiscales 2017 y 2018.

Sin embargo, el presidente ha declarado que el muro prometido ya comenzó. La primera vez fue en marzo del 2018, cuando CBP cambió tres kilómetros de la vieja barda fronteriza por una de barrotes cuadrados de seis metros de alto en Calexico.

Luego reiteró la declaración por trabajos de sustitución en tramos de Texas y más recientemente, en el cambio de barda en San Diego, desde el pie de las montañas de Otay hasta el Pacífico.

Sólo por la nueva sustitución de un tramo en Tecate, donde los trabajos comenzaron hace dos semanas, el mandatario ha dejado de informar en mensajes de Twitter y en conferencias que se trata del muro que anunció.

En Calexico, en la frontera con Mexicali, la exsecretaria de Seguridad Interior, Kirstjen Nielsen, incluso develó una placa que dice que esa barda es la que el mandatario prometió.

El presidente y el congreso acaban de acordar el tope de presupuesto y no se contemplan fondos para el muro que prometió el mandatario.

Iban por millones

El director interino de la oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), Matthew Albence, declaró ayer que en el operativo Resolución Fronteriza, con el que se buscaba deportar hasta a un millón de migrantes, solamente localizó a 18 de los buscados y otros 17 fueron encontrados fortuitamente.

El funcionario rechazó identificar los lugares donde fueron detenidos los migrantes. Pero comentó que la operación enfrentó limitaciones por una tormenta tropical y el aviso a los migrantes.

Sin embargo, dijo que “somos pacientes y vamos a continuar esta búsqueda”.

Estados Unidos deportó a mil 800 migrantes mexicanos: Marcelo Ebrard

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El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, informó que, hasta el momento, mil 807 mexicanos en Estados Unidos tienen orden de deportación final.

Durante “La Mañanera”, el funcionario mencionó que hasta hoy alrededor de nueve mil mexicanos han sido detenidos en territorio estadounidense, sin embargo, precisó que no todas las detenciones son por situaciones migratorias.

Indicó que de los retenidos, “más o menos el 80 por ciento están ya en relación con nuestros consulados”, los cuales les ofrecen apoyo para la situación que enfrentan en el país norteamericano.}

Destacó que en cuanto al porcentaje faltante “hay dos tipos de situaciones: quienes no desean ser representados por el consulado o personas con las que todavía no tenemos relación o contacto directo”.

Sobre migrantes centroamericanos en México, Ebrard anunció que se han deportado 28 mil 226 principalmente de Guatemala, El Salvador y Honduras.

Trump has done the impossible: He has united the Democrats

The fractious opposition party had been holding one of its regular Festivals of Gratuitous Self-Injury over the past few weeks on the matter of race. Sen. Kamala Harris (Calif.) and other Democratic presidential candidates had attacked the “hurtful” actions of front-runner Joe Biden from decades ago in opposing busing and in working with segregationist senators. Rep. Alexandria Ocasio-Cortez (N.Y.) split Democrats by accusing Speaker Nancy Pelosi (Calif.) of the “explicit singling out of newly elected women of color.”

Now, Trump has come to the Democrats’ rescue by reminding them, and all the world, what racism really looks like. On Sunday, he attacked four nonwhite Democratic congresswomen — Ocasio-Cortez, Ayanna Pressley (Mass.), Ilhan Omar (Minn.) and Rashida Tlaib (Mich.) — by saying they “originally came from countries whose governments are a complete and total catastrophe” and proposing that they “go back” to the “broken and crime infested places from which they came.”

Thus, Trump would have these lawmakers “go back” to Ohio (in Pressley’s case), New York (Ocasio-Cortez’s birthplace) and Michigan (Tlaib’s). Omar, who emigrated from Somalia as a child, grew up in Minnesota. Rather than back down from this notion that nonwhites are not American, Trump broadened his attack on the four on Monday, saying they “hate our country” and proposing they “apologize to our country” and to him.

And Democrats were bickering over Biden’s relationship with James Eastland in 1973?

Democrats’ differences are trivial, or should be, as they spend the next 16 months preparing for an election that will either affirm America as a multicultural society or define it as a redoubt of white nationalism. Trump’s racist words, clearly aimed at firing up his most ardent supporters, will, as in 2018, bring out his opponents in even greater numbers — as long as Democrats can move beyond their own squabbles.

It has been nearly four years since I wrote a column that began: “Let’s not mince words: Donald Trump is a bigot and a racist.” This was controversial at the time, even though we had already seen Trump’s behavior with the Central Park Five and the birther movement, his routine attacks against Muslims and his branding of Mexican immigrants as rapists and killers.

But the past four years should have extinguished any doubt about his racism: his defense of “very fine people” at the neo-Nazi march in Charlottesville, his attacks against black NFL players, his denunciation of “s—hole countries” in Africa and elsewhere, his claim that Haitian immigrants “all have AIDS,” his mockery of “Pocahontas” and the Trail of Tears. During just the past few weeks, Trump threatened, in defiance of the Supreme Court, to change the census in a way that the administration’s own expert said would disadvantage nonwhite Hispanics. As then-Speaker Paul Ryan said when Trump declared that a Mexican American judge couldn’t be impartial because of his ethnicity, this is “textbook” racism.

Yet even now, there remains some squeamishness about calling Trump what he is. The New York Times said Trump has fanned “the flames of a racial fire.” CNN called his words “racially charged.” The Washington Post said he “used a trope broadly viewed as racist.”

It’s long past time to stop pretending. Studies before and after the 2016 election showed that racial animus was the primary motivation of Trump voters, even more than economic concern. Certainly, many Trump voters were motivated by the hope of tax cuts and of Supreme Court picks. But with each of Trump’s successive racist outbursts, it should become more difficult for at least some of these Republicans to stomach the white nationalism Trump promotes.

This is surely why Republican officeholders have been almost universally silent about Trump’s latest ugliness, and GOP leaders have been shamefully mute. Of the few to speak, Rep. Will Hurd (Tex.), the lone black Republican in the House, denounced Trump’s “racist and xenophobic” words. Rep. Justin Amash (Mich.), an independent who recently quit the GOP, likely gave voice to his cowardly colleagues’ unspoken sentiments when he called Trump’s words “racist and disgusting.”

Trump’s naked bigotry inspired House Democrats on Monday to set aside the skirmish between Pelosi’s leadership team and Ocasio-Cortez’s “Squad.” Instead, they prepared a House resolution denouncing Trump’s words.

That’s a start. But for the next 16 months, Democrats must remember that their own differences are relatively insignificant. The latest racism is a new low for Trump, but worse will undoubtedly come. For Trump, there will be no bottom — unless and until voters tell him to go back to the place from which he came.

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