Cuantas veces escuchamos mujeres quejándose de su marido, pero cuando llegan a su casa, no le dicen cómo se sienten ni todo lo que piensan; que tal las personas que se quejan de su peso, pero no están dispuestas a cambiar sus hábitos de comida o su rutina de ejercicio, sin faltar las personas que se quejan de que no tienen dinero, pero tampoco hacen cambios en su forma de trabajar, de tratar a sus clientes o de presentar su servicio o producto.

Que piensan estas personas, esperan nuevos resultados sin hacer nada para obtenerlos; repiten continuamente sus acciones, sus pensamientos, niegan sus problemas, actúan por inercia, sin esforzarse, no hacen NADA nuevo y además, esperan que las cosas cambien.

¿Será que todavía existen las hadas madrinas? ¿Qué fácil y que cómodo pensar así verdad? No hay mucha ciencia si no hay esfuerzo, compromiso y determinación, no hay cambio, entonces de nada sirve quejarse, solo para recordarle al mundo lo injusto y desequilibrado, pobre de la eterna victima que no puede hacer nada para salir del atoro, emocional y material.

La realidad es que cada persona tiene una lucha interna que conquistar, un reto que superar. Nadie ni nada puede liberar esta batalla.

La decisión personal de cada individuo; la necesidad de cambiar y de superarse es el mejor vehículo que cada persona tiene para crecer. Sería un verdadero desperdicio hundirse en el sufrimiento y no poder salir victorioso de la lucha personal en la vida propia.

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La receta

Viviendo el cambio

Ingredientes:

  • 1 taza de voluntad; esfuerzo personal para resistir la derrota y luchar mas
  • 2 cubitos de humildad; reconocer que hay algo más que se debe de aprender
  • 1 racimo de aceptación; valentía y gratitud por la oportunidad para superarse
  • 3 gotas de fortaleza; carácter, decisión, convicción y actitud positiva
  • 1 chorrito de confianza; seguridad en uno mismo, autoestima, fe en el más allá.

Recomendación del chef: Hay que reconocer que el cambio sólo se da cuando uno realmente lo desea, nadie puede hacer que uno cambie si uno no está dispuesto a luchar por si mismo. Hoy me he decidido a dejarme de quejar, o me aguanto y me callo, o cambio y lucho por cambiar lo que me molesta.

Modo de preparación:

  1. El cambio provoca una inestabilidad necesaria para salir de la zona de confort y poder desarrollar nuevas potencialidades. Hay que reconocer que el proceso de lucha y cambio, son acciones difíciles y estresantes. La voluntad de cambiar es una condición complicada que implica valentía y humildad; es más cómodo aferrarse a los viejos hábitos, evitar el miedo a lo desconocido que aceptar el reto y luchar.
  2. Una actitud positiva y determinada hace toda la diferencia. Poder ver el cambio como una bendición y una oportunidad de mejora y no como un castigo o un sufrimiento, es esencial para poder luchar con gusto y aguantar las derrotas con valor.
  3. Un cambio pequeño puede lograr grandes alcances. Comenzando por hacer un cambio a la vez y de inmediato. No es necesario hacer grandes modificaciones o insistir que todos cambien alrededor; un pequeño movimiento incita a nuevos reacomodos.

“Si sufres, lucha por cambiar o aguántate sin quejar, la decisión es tuya nada más”