Las deportaciones a miles de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos han provocado que latinos estén perdiendo clientes. Sin duda, es una de las consecuencias que el Gobierno de Donald Trump ha provocado y esto, apenas comienza.

Mercados hispanos, plazas comerciales en Los Ángeles, y condados aledaños donde la mayoría de los clientes son de origen centroamericanos y mexicanos han disminuido sus ventas a comercios.

Según cifras de la Cámara de Comercio en California, la economía subió como la espuma hace una década, a partir de entonces se abrieron negocios nuevos, y la gente se volvió consumista en todos los rubros. Sin embargo, al llegar la era Trump todo cambió.

Los operativos de inmigración comenzaron atemorizar a los inmigrantes y aún más cuando se llevaron a padres de familia que los uniformados preguntaron al azar sobre sus documentos, terminaron siendo deportados. El temor corrió entre los vecindarios y ahora es difícil ver en la calle caminar con toda confianza las personas como lo hacían antes.

Según expertos en finanzas, de seguir bajando el consumo comercial, se espera que los propietarios de negocios caigan en bancarrota y por ende se reduciría la economía en las áreas latinas.

Según la Cámara de Comercio, bajaron las ventas en el 2017 en un 40 % e inmigración ha informado que continuarán las redadas y debido a estas persecuciones provocará más caída económica.

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