¿Existirá realmente un momento específico para tomar buenas decisiones? ¿Cuál será ese momento? ¿Qué factores determinan el mejor momento para sentar cabeza y poderse casar? ¿Por qué hay personas que aseguran que el matrimonio no tiene una fecha de expiración?

El matrimonio como cualquier otra relación requiere de un compromiso, mismo que muchos jóvenes no estas dispuestos a dar. Dentro de las razones más comunes que se escuchan a este respecto, son simplemente la falta de tiempo y las múltiples responsabilidades que la vida moderna les ha impuesto para poder sobrevivir.

Las carreas, el trabajo, las oportunidades y las variadas necesidades personales hacen que el matrimonio se vea como un factor que limita el desarrollo personal más que como un incentivo al crecimiento y a la complementación.

La naturaleza es sabia, ella enseña como todo tiene un tiempo y un lugar. Un perfecto ejemplo es el de la rosa; en un principio es un pequeño y delicado botón, con el tiempo crece, se abre y alcanza todo su esplendor, pétalos suaves, llenos de color y fragancia, los cuales, atraen la atención de tan bella flor. Sin embargo el tiempo continúa su curso y la rosa comienza a marchitarse y a perder su encanto, su belleza…

Miranda una joven, recién graduada de la universidad declaró durante una cena, que no tendría hijos hasta el día que ella pudiera mantenerlos por si misma sin la ayuda de un hombre.

Sus padres aplaudieron esta buena decisión. Coincidieron con que era prudente prevenirse y estar lista para cualquier situación difícil que se le pudiese presentar. Cuando la tía abuela se enteró de esto, se espantó. Ella no entendía porque su sobrina tenía una visión pesimista y se enfocaba en la idea de un matrimonio fracasado, le preocupaba que se dedicara a la carrera y se le pasara el tiempo para formar su familia.

Miranda considero esos comentarios como el producto de una anticuada generación, que no entendía las necesidades de hoy en día.

Miranda completó más estudios y se puso a trabajar. Comenzó a ganar dinero, prestigio y muchas responsabilidades. A lo largo de esos años tuvo varios pretendientes pero nunca quiso comprometerse hasta haber logrado una completa independencia.

Su cuenta bancaria creció continuamente. Sin embargo, los vientos de la economía cambiaron, la situación se puso difícil y Miranda perdió casi todo su dinero y su trabajo. Ahora, 10 años mas tarde sin dinero, ni pareja o una familia propia que la apoye en tan dura situación. Encontrar pareja a su edad y con sus necesidades se hizo cada vez más difícil.

Finalmente Miranda encontró un hombre con quien se casó… él era viudo con hijos ya grandes. Si bien ella soñaba con tener hijos, esto era un privilegio que había perdido, ya que edad era complicado, y su esposo no tenía deseos de tener más hijos.

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La receta

Tiempo para casarse

Ingredientes:

  • 2 rebanadas de conciencia- aceptar y reconocer el tiempo de la naturaleza
  • 1 cucharada de buena disposición – buen ojo, actitud positiva y abierta
  • 1 racimo de flexibilidad – aprovechar las oportunidades y estar dispuesto a cambiar
  • 1 manojo de valor- para tomar decisiones
  • 2 tazas de metas claras – reconocer que el dinero y el prestigio no es lo único
  • 3 gotas de sensibilidad – humildad y atención para reconocer una buena pareja

Recomendación del chef: Encontrar una pareja y vivir en familia mejora las posibilidades de crecimiento personal y multiplica las oportunidades de gratificación.

Como sabe cuándo se debe uno de casar:

  1. El dinero y el prestigio dan seguridad y confianza. Si estos, se utilizan como fines, estos llenan de avaricia y de prepotencia a la persona, en cambio sí se complementan con personas que lo comparten y disfrutan de corazón los logros, estos se convierten en las mejores herramientas para tener una excelente calidad de vida.
  2. La vida no requiere un contexto perfecto. Hay que tomar decisiones razonables y ser responsables de las acciones que se hacen. Pretender encontrar el momento perfecto, algo es imposible. Nadie tiene el control absoluto de la vida.
  3. Hay que aprender a tener confianza. Cuando se hacen las cosas a su debido tiempo, todo se alinea, facilita y mejora las posibilidades de triunfo. Nadie puede garantizar lo que pueda pasar, sin embargo aprender a escuchar al universo y tener fe libera, relaja y dirige el camino.

“Al buscar el instante perfecto uno se arriesga a perder una buena oportunidad y descubrir las sorpresas que trae la vida”

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