y Vanidad llegaron a mi estudio hablando al mismo tiempo acerca de un tema que les había pedido el día anterior y no dejaron de hacerlo hasta que, enfadada, le dije a Moda: por favor, inicia con el tema de los bordados del siglo XIX… y así lo hizo, comenzando la narración con su característico tono. “Aunque avanzado el siglo no dejó de hacerse el bordado manual de los trajes, el invento de Joseph-Marie Jacquard, de utilizar en los viejos telares tarjetas perforadas, ¿te das cuenta?, ¡tarjetas perforadas para obtener mecánicamente las telas con los dibujos de colores! éste redujo considerablemente el número de tejedores, ocasionando gran descontento entre el gremio”.

Telar de Jacguard
Telar de Jacguard

Vanidad muy risueña intervino con esta pregunta que ella misma contestó: “¿Sabes cual fue el principio de las computadoras? Pues nada menos que aquel telar automatizado del francés Jacquard. Él marcó la pauta para que el inglés Charles Babbage se convirtiera en el ´padre de las computadoras´ al usar el procedimiento de tarjetas perforadas en un aparato que bautizó como máquina analítica. Y hablando de máquinas, la de coser con motor se generalizó en 1870, iniciándose la era de la costura casera con ayuda de patrones de modas. También fue posible adquirir vestidos elaborados en serie por los grandes almacenes que ya abundaban en toda Europa y América”, -terminó diciendo.

Máquina de coser
Máquina de coser

Y por mi parte añado que en Inglaterra se hicieron famosos los ahuecadores o crinolinas en la parte trasera de los vestidos. Uno de ellos tenía la particularidad de encogerse en el momento de tomar asiento y ensancharse cuando la dama se ponía de pie. Estos ahuecadores, hechos de crines de caballo, fueron los que dieron forma a los polisones, que invadieron el gusto de las damas en la segunda mitad del siglo XIX. Moda me comentó que los vestidos con crinolinas se complementaron con pantalones que llegaron a convertirse en las actuales pantaletas. Estas bragas en su origen fueron simples tubos de lino blanco que bajaron sólo a la rodilla y servían para cubrir las piernas, dejándolas al descubierto del viento indiscreto o cuando se balanceaban las crinolinas. La señorita Bloomer quiso aprovechar esta corriente para difundir una moda revolucionaria en aquel entonces, consistente en falda corta y pantalones abombados largos. Tal innovación no tuvo el éxito anhelado por la señorita Bloomer, pues debió esperar 50 años para que sus famosos “bloomers” fueran lucidos por las damas que montaban en bicicleta.

Señorita Bloomer.
Señorita Bloomer.

“En 1867, Europa y América se vieron invadidas por la moda femenina que desconcertó a los patos”. Así empezó Vanidad entre risas sin oír cuando le pregunté por qué decía eso. Repetí mi pregunta y aún riendo, continuó: “Pues, ¿cómo no, si así lucían las mujeres con el llamado polisón? Y la verdad, creo que los diseñadores se inspiraron en los patos para sus creaciones, pues se trataba de una falda lisa por delante con un abultador en la parte de atrás que hacía caer en cascada los pliegues de la falda recogida”. Mientras Vanidad hacía esa descripción, por mi parte ya diseñaba en mi mente estos dibujos para corroborar lo que ella afirmó, pues creo que tenía razón.

Caricatura patos
Caricatura patos

Moda, muy seria, aseveró: “En aquellos años creció la industria de los postizos. Los había para engrosar y resaltar el busto, las caderas, el trasero, los muslos y la cabeza. Pero, a pesar del gusto que las damas tenían por las crinolinas y los polisones, se dieron cuenta que llegaban a resultar demasiado incómodos cuando empezó a generalizarse el transporte colectivo en los países más industrializados. Y con esto no quiero decirte que tal transporte haya sido decisivo para el cambio de la moda, pero sí ayudó a la creación de ropa más cómoda en todos sus aspectos hasta llegar a la simplicidad de los estilos”.

Postizos.
Postizos.

“La moda de los polisones no sólo quedó en los vestidos del siglo XIX, sino que se extendió a los peinados –continuó diciendo Moda-. Éstos recogían los bucles en la nuca para dejarlos caer igual que colas de polisones, presentando así un conjunto armonioso, complementado con pequeños sombreros llamados bonetes. Alrededor de 1870, Vanidad influyó en el descubrimiento de las anilinas para dar color a las telas”. Al oír esto último Vanidad, dijo hilarante: “¡Fue una magnífica idea mía! Porque inyecté nueva vida a los vestidos de aquella centuria con brillantes y variadísimos matices que hasta la fecha siguen gustando”. Y saltando de gusto, salió de la habitación dando por terminada nuestra charla.

Modelo de polisón y mujer moderna.
Modelo de polisón y mujer moderna.

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Kalóniko (Lupita Garnica) Durante más de cuatro décadas fue la asistente personal del periodista mundialmente conocido Jacobo Zabludovsky. En ese tiempo aprendió la mecánica del periodismo, misma que aplicó a su afición preferida: investigación de la historia de la indumentaria. En Televisa creó y dirigió una serie de cápsulas acerca de la historia del traje, transmitida tanto en Televisa como Galavisión con cobertura internacional. Produjo un videocasete sobre la historia del traje con tres horas y media de duración. En prensa publicó artículos acerca de la historia del traje ilustrados con diseños suyos en los diarios Novedades, Ovaciones, El Heraldo de México, Summa y colaboró en el periódico Reforma con una columna semanal que también fue subida a Internet con el título de Moda y Vanidad, durante más de diez años. Sus artículos fueron solicitados en las revistas: Varón, Vogue, Hombre Saludable, Voices of México (en inglés), la revista Carolina y la revista española Dunia. Ha editado en México el libro “La historia del traje“ con Editorial Diana, ahora de Planeta, y en España “Caprichos de la moda“ con la Fundación Hispano-Mexicana Castilnovo, Madrid 2011. Libros inéditos: “Trajes típicos de las Américas“, “Diccionario del vestuario“ y “Así te ven, así te tratan“. Actualmente vive en Benidorm (Alicante) España y es coautora del blog: www.kaloniko-nykur.blogspot.com Diseñadora de modas, de todos sus dibujos y de las portadas de cuatro libros y un disco LP.