El condado de Los Ángeles, el más poblado en todo Estados Unidos, exigió nuevamente la mascarilla en interiores desde la medianoche del sábado 17 de julio, y sin importar si han sido o no vacunados contra la covid-19. La medida fue anunciada el jueves  anterior por las autoridades de la ciudad ante el imparable avance del coronavirus, especialmente la variante delta. La decisión se había anunciado a forma de sugerencia hace dos semanas pero se hace obligatoria ahora, después de seis días en los que se han reportado diariamente más de 1.000 casos nuevos de infecciones, algo que no había sucedido desde marzo. “Es un momento para que todos nos pongamos manos a la obra. Tenemos importantes niveles de transmisión comunitaria”, ha dicho Muntu Davis, el médico encargado de la gestión en la urbe de 10 millones de habitantes.

Davis ha informado este jueves de 1.537 nuevos casos. La tasa de positividad en las pruebas también ha pasado de 2,3% la semana pasada a 3,2%. Estos nuevos datos obligan a poner la guardia en alto a la principal ciudad de California, un Estado que apenas hace un mes había decretado su reapertura por el nivel de vacunación y el final de algunas medidas, entre ellas la mascarilla en interiores. “No estamos en el mismo momento que el 15 de junio. Tenemos más de 1.500 casos hoy así que necesitamos una acción diferente”, ha dicho el médico.

El 99% de los nuevos casos se han dado en pacientes que no se han vacunado. El ritmo de vacunación es uno de los indicadores que más preocupan a las autoridades, pues sigue estancado. Unas 51.000 inmunizaciones se están pinchando cada día, uno de los promedios más bajos desde vistos. El 59% de los habitantes de California, unas 23.3 millones de personas, tienen al menos una de las dosis de la vacuna. El 51% ya tiene ambas.

De esta forma Los Ángeles se convierte en el tercer condado que da marcha atrás a la medida anunciada a mediados de junio. En los días recientes, Yolo y Sacramento, al norte de California, habían adoptado medidas similares ante el avance de la variante delta, que ya se ha convertido en la dominante en Estados Unidos. La obligatoriedad de las mascarillas estará vigente “hasta que comience a notarse los resultados”, ha expresado Davis en una conferencia de prensa. El médico no descartó medidas más estrictas si la situación empeora.

California vive un repunte que ya afecta a otras entidades del país. Los condados de Orange, San Diego y San Bernardino están en alerta porque llevan siete días registrando un aumento constante de casos. Orange, por ejemplo, ha pasado de un promedio de 48 casos diarios a uno de 150. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) considera que estas regiones están viviendo un nivel “sustancial” de transmisión comunitaria, el segundo nivel de los cuatro que tiene la oficina presidida por Anthony Fauci. El Estado ha registrado un aumento de 175% de los contagios en la última semana en comparación a la inmediata anterior. Davis ha pedido a quienes no se han vacunado no viajar a los Estados de Nevada, Florida, Arkansas, Misuri y Louisiana por los altos niveles de contagio.