Su existencia no es una novedad, pero su presencia y dispersión sí es al menos preocupante. Sobre todo vista su capacidad infectiva en Colombia y tras ser detectada ahora en diferentes pacientes del sur de Florida, lo que ha llevado a la OMS a considerarla como variante en estudio.

Se trata de la cepa B.1.621, que fue descrita por primera vez en enero de 2021 en Colombia. Desde entonces, se ha extendido a otros 19 países de América y Europa.

En estos momentos los lugares con más casos de covid-19 relacionados con esta variante, después de Colombia, son Estados Unidos, España, México y Holanda.

Concretamente en Florida, esta variante está aumentando las infecciones y ha puesto en alerta a los funcionarios de salud.

B.1.621, en la lista de alerta de la OMS

Junto con otras 12 nuevas variantes, la B.1.621 está considerada como una de las que en estos momentos necesita ser monitorizada y estudiada, por lo que ha sido incluida en una «lista de alerta» de la Organización Mundial de la Salud.

Pero como su inclusión en esta lista es relativamente nueva, todavía no se le ha asignado una letra griega como nombre, tal y como sucedió con las variantes de preocupación (VOC) Alfa (Reino Unido), Beta (Sudáfrica), Gamma (Brasil) y Delta (India).

También tienen nombre griego las variantes de interés (VOI) Epsilon (Estados Unidos), Zeta (Brasil), Eta (Varios países), Theta (Filipinas), Iota (Estados Unidos), Kappa (India), Lambda (Perú).

5 mutaciones, una de ellas nueva

Lo que hasta el momento se sabe de esta variante B.1.621 es que, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Europa, tiene al menos cinco mutaciones importantes en la proteína de espiga, que es la estructura que se encuentra en el exterior del coronavirus y es la responsable de pegarse en los receptores de nuestras células y dar inicio a la infección.

Cuatro de estas alteraciones genéticas (E484K, N501Y, D614G y P681H) ya se habían observado en otras variantes más preocupantes, como Alfa, Beta, Gamma y Delta. Pero la mutación R346K parece ser nueva y no se ha descrito en otras versiones del virus.

Además, según informaba al Washington Post el director ejecutivo de Jackson Health System, la variante B.1.621 podría suponer ya alrededor del 10 por ciento de los pacientes con coronavirus, y se habría situado la tercera, después de la variante Delta, líder muy destacada, y la variante Gamma.

Y es que estas modificaciones que aparecen en el código genético pueden hacer que el agente infeccioso sea aún más transmisible, lo que siempre representa un peligro para el control de la pandemia.

Incluso el CDC europeo ha comentado que esta variante podría tener algún impacto en la inmunidad obtenida después de haber pasado la covid-19 o por vacunación. Pero ha dejado claro que estas cuestiones no están claras y aún deben estudiarse más a fondo.

En Colombia ya es el 24% de los contagios

De momento los datos no parecen excesivamente preocupantes, pero una iniciativa de vigilancia genómica global llamada Gisaid informa que esta variante ya representa el 24% de todas las muestras analizadas en Colombia.

Y que parece haberse propagado con facilidad incluso a zonas que se consideraba habrían alcanzado la inmunidad de grupo.

Por eso los expertos han decidido incluir a B.1.621 en la lista y realizar pruebas de laboratorio, sobre todo teniendo en cuenta que se acerca la temporada de otoño y faltan muchísimas personas en el mundo por vacunar.

Con todo, a día de hoy el Public Health England ha dicho que “actualmente no hay evidencia que indique que esta variante cause una enfermedad más grave o evade la eficacia de las vacunas.

Además, en los Estados Unidos, según los datos que se están manejando en la actualidad, esta variante representa poco más del 2,1%.

Pero no deberíamos olvidar que la variante Delta pasó de suponer sólo el 10% de los a principios de junio, a más del 80% de las infecciones a mediados de julio.