A diferencia de generar estímulos fiscales en los combustibles, como la gasolina y el diésel, así como el establecimiento de topes en el el precio del gas LP, hechos en México como un medio para aliviar la el Acto de Reducción de Inflación (IRA, en inglés) de propone la inversión combinada más grande de la historia de ese país para la eficiencia energética.

De acuerdo con el Consejo Estadounidense para una Economía con Eficiencia Energética (ACEEE, por sus siglas en inglés), si se aprueba el IRA se integrarán inversiones en materia ambiental y de eficiencia energética que formarán parte de una bolsa de 369 mil millones de dólares que se invertirán en los próximos cinco a 10 años.

“Las inversiones permitirán ahorrar dinero a los consumidores y negocios estadounidenses, incrementará la eficiencia energética y las industrias de energía, mejorará la salud pública y la seguridad energética”, detalla el organismo.

La ACEEE precisa que el plan incluye inversiones en sectores como edificios, transporte y descarbonización de la industria.

En el apartado de eficiencia energética en edificios, que son responsables de casi un tercio de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en Estados Unidos, la propuesta de plan antiinflacionario incluye nueve mil millones de dólares que permitirán acelerar los esfuerzos para generar la misma cantidad de energía solar que la que demandan, así como reducir las fugas de aire y mejorar el equipo eléctrico.

El plan incluye bombas de calor, calentadores de agua y demás equipo eléctrico, así como capacitación para los contratistas.

“La mayoría de esos fondos se destinarán a hogares de ingresos bajos y moderados y la ley proveerá miles de millones de dólares adicionales en préstamos y becas para subsidiar la vivienda”, detalla el estudio de la ACEEE.

El plan también permitirá incrementar los créditos fiscales para la compra de bombas de calor y mejoras en los hogares, como aislamiento térmico, así como el fortalecimiento de criterios para las deducciones fiscales para edificios comerciales.

La propuesta, añade el organismo, también entregará mil millones de dólares en ayudas adicionales para estados y ciudades, con el objetivo de que adopten e implementen códigos energéticos reforzados, que permitan reducir el desperdicio de energía en nuevos edificios, al tiempo en el que los hará más resilientes, cómodos y salubres para sus ocupantes.

En el apartado de transporte, que representa un cuarto de las emisiones de GEI de Estados Unidos, el plan incluye créditos fiscales nuevos y fondos de financiamiento condicionados para compradores de camiones y camionetas eléctricas, con el objetivo de impulsar la transición en los sistemas de transporte públicos.

“El proyecto de ley también incluye un nuevo crédito de cuatro mil dólares para comprar autos eléctricos y SUV usados, y revive el crédito de siete mil 500 dólares para vehículos eléctricos nuevos, que vencía lentamente. Sin embargo, existe la preocupación de que los nuevos requisitos para el abastecimiento de materiales y componentes de baterías en Estados Unidos, junto con los límites de ingresos sobre quién puede tomar el crédito”, dice el estudio.

Plan antiinflacionario de EU apuesta por la eficiencia energética

Asimismo, el proyecto de ley incluye tres mil millones de dólares para un nuevo programa de subsidios para la Equidad y Acceso a Vecindarios que respalda proyectos que mejoran la accesibilidad para peatones, reducen la contaminación vehicular y ayudan a los residentes a usar transporte asequible para acceder a servicios esenciales y espacios verdes, especialmente en comunidades desfavorecidas y desatendidas.

Para la industria, que equivale a un tercio de las emisiones de GEI de Estados Unidos, la propuesta incluye apoyos para promover una gestión energética eficaz, tecnologías de procesos transformadores, uso de electricidad y combustibles con bajas emisiones de carbono, captura de carbono y cambios hacia el uso de materiales responsables de reducir las emisiones del ciclo de vida. 

Este apartado incluye casi seis mil millones de dólares para subsidios y préstamos a empresas que usan tecnología innovadora de descarbonización como la reducción directa de hierro, o utilizar hidrógeno en lugar de combustibles fósiles.

“Este Programa de Despliegue de Instalaciones Industriales Avanzadas, alojado en el Departamento de Energía (DOE), ayudaría a permitir la comercialización a gran escala de estas nuevas tecnologías”, detalla el IRA, propuesto por el presidente de EU, Joe Biden.

El plan también integra 10 mil millones de dólares de incentivos fiscales para inversiones transformadoras en instalaciones de fabricación y amplía el crédito para cubrir el equipamiento de una planta industrial para reducir las emisiones de GEI en al menos 20 por ciento. 

“El proyecto de ley agrega un incentivo fiscal para el hidrógeno limpio y amplía uno para la captura de carbono, y proporciona más de cuatro mil millones de dólares para etiquetar y comprar materiales de construcción y transporte con bajo contenido de carbono”, menciona el análisis de la ACEEE.

Otros apoyos energéticos

El IRA también incluye apoyos transversales, pues se propuso una bolsa de 27 mil millones de dólares para la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) para un fondo de reducción de GEI.

La mayoría de los fondos serán destinados a bancos verdes y otras organizaciones sin fines de lucro, así como para comunidades desfavorecidas y debajos ingresos.

También “entregaría tres mil millones de dólares en subvenciones y asistencia para el trabajo de justicia ambiental y climática por parte de organizaciones comunitarias y cinco mil millones adicionales en subsidios para la reducción de la contaminación climática. El proyecto de ley también aumenta la autoridad crediticia en la Oficina de Programas de Préstamos del Departamento de Energía en 40 mil millones de dólares para grandes proyectos de energía que reducen las emisiones de GEI”.

Por otra parte, aunque se eliminaron las propuestas para transformar el sistema eléctrico de las discusiones legislativas, el plan IRA proporcionaría miles de millones de dólares para apoyar a las cooperativas eléctricas rurales, e incluso para mejorar las centrales eléctricas y la transmisión de energía.