¡Hola! Espero estés muy bien. Aquí, con una pregunta importante:

¿Por qué nos cuesta tanto trabajo decir que “No”?

Y una segunda pregunta importante:

¿Cómo le podemos hacer para que nos cueste menos trabajo, como aprender a decir que “No”?

Creo que primero, es importante ver los costos de no decir no. Los costos de no decir que no, muchas veces es desgaste de energía, hacer cosas que no nos identificamos, el perder tiempo en temas que nos desgastan , no nos interesan.

El costo de oportunidad, como decimos que “Si” a algo que deberíamos haber dicho “no”. Dejamos de hacer algo que si queríamos.

Aquí no me refiero a que debemos ser egoístas o dejar de sacrificar algunas cosas o hay veces que hay que ceder.

¿A qué me refiero genuinamente cuando hay algo que no estas obligada u obligado a hacer y que hacemos por alguna razón, por alguna culpa, algún tema de falta de claridad?

En mi experiencia, cuando no decimos que no, es porque la persona del frente tiene mucho más claro lo que ella quiere que lo que tú lo que tú quieres. Eso es lo que he notado.

Si, si hay un factor culpa. Si hay un factor de querer complacer a los demás. Sin embargo, si nos vamos muy, muy al fondo.

Cuando hay dos personas o un grupo y una persona, hay alguien entre comillas “convenciendo” al otro o un grupo convenciendo a una persona. En este caso, una persona dice “Si” en contra de su voluntad o en contra de lo que realmente siente, es porque esa persona no tenía claro que quiere o no tenía claro por qué quiere eso que quiere.

Entonces, más que nada esto de decir “no” es algo que es una práctica.

El ejercicio es primero clarificar que es lo que queremos en diferentes área de nuestra vida como trabajo, vida personal, etc, etc, y la única persona que puede saberlo eres tú.

Nadie puede decirte lo que tú quieres, lo que debes lo que quieres lo que tienes.

Tú eres la única persona que sabe genuinamente lo que necesitas en este momento.

La única persona que te puede decir eres tú. Que necesitas en este momento, tú lo sabes. Tenerlo claro en la pantalla frontal de la mente que quieres. No solo que quieres sino por qué lo quieres.

Cuando llega algún grupo o persona y tratan de desviarte de ese lugar, la claridad hace que no te desvíes de tu camino, de lo que tú quieres.

Otra vez, se vale cambiar de opinión en el futuro, si se vale ceder, claro que si se vale hacer sacrificios y todo esto lo hacemos.

Sin embargo, cuando hay valores, cuando hay algo muy importante para ti, cuando hay algo que no es negociable para ti por valores personales, es necesario tener claridad:

¿Qué quiero? ¿Por qué lo quiero? Y cuando alguien trate de moverte de ese camino, regresar a tu pantalla mental del “¿Qué quiero? ¿Por qué lo quiero?”

Ahora, si no tienes claro que quieres y por qué lo quieres, vas a estar diciendo que si a millones de cosas, te vas a empezar a sentir incongruente contigo porque te estas desviando del camino que tu estas eligiendo.

Realmente, lo que queremos es tener claridad porque el ambiente, nos va a querer desviar en direcciones diferentes y si no tenemos claro lo que queremos, estamos diciendo que si a todo, incluyendo el negocio, vida personal, cuidado físico, cualquier tema.

Cuando no tenemos claridad, el ambiente nos va jalando a diferentes lados que no queríamos estar  y llegamos a esos lugares por no decir no.

Esa es la invitación: Claridad de lo que si quieres, claridad de por qué si lo quieres. Y entonces, el decir no será mucho más fácil de lo que pensamos.

https://www.youtube.com/watch?v=fI_MMWaxP8I

Photo by foilman

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