Bajo el título “Saqueo, Falsificación, Fraude y Artesanías en ”, durante los meses de julio y agosto, en el Histórico Regional (MHR), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en esta ciudad, permanecerán expuestas piezas arqueológicas recuperadas en diversos decomisos.

A partir de la promulgación de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, el 6 de mayo de 1972, se instrumentó la salvaguarda legal del patrimonio material arqueológico, principalmente, debido al saqueo del que éste había sido objeto por parte de traficantes de dichos bienes para satisfacer la voracidad de coleccionistas particulares y museos extranjeros.

El arqueólogo John Joseph Temple, investigador del Centro INAH Baja comentó que las figurillas que se exponen, algunas en fotografía y otras físicamente, son una muestra de piezas preclásicas de diversos sitios, desde el occidente de la república a la zona del golfo, abarcando una cronología que va de 3500 a 2000 años antes del presente.

Algunas muestran a mujeres embarazadas, que llevan las manos sobre el vientre, otras en actitud de descanso. Una es considerada un fenómeno físico, quizá una especie de chamán contrahecho, pero lo que predomina son las figurillas femeninas, jóvenes, que es posible que estén relacionadas con un ritual de paso a la adultez.

Estas piezas forman una mínima parte de uno de los primeros lotes de piezas confiscadas en 1972 a raíz de la puesta en vigor de la ley federal sobre monumentos y zonas arqueológicos, artísticos e históricos.

El decomiso consiste en que la autoridad competente hace propia una mercancía prohibida, utilizada para fines ilícitos u objeto de tráfico ilegal. El patrimonio arqueológico está formado por las cosas muebles e inmuebles que se encuentran en la superficie, subsuelo o sumergidos en aguas jurisdiccionales y que pueden dar información sobre los grupos socioculturales que vivieron en el país, y por lo mismo no pueden ser objeto de venta ni salir del país.

El saqueo y la comprensión de los contextos arqueológicos, ya que una pieza fuera de su entorno es algo aislado que no permite conocer más allá de la pieza en sí misma. Se ha implementado una red de vigilancia alrededor de los sitios, las aduanas y logrado acuerdos internacionales que permiten rescatar o impedir las subastas en otros países, con el posterior retorno de las piezas.

La falsificación se ha estimulado por el afán de coleccionar piezas para particulares y hasta museos de fama mundial. Ha llenado muchos museos, algunos de fama mundial, con piezas modernas; afortunadamente se han desarrollado técnicas que permiten conocer la antigüedad y la técnica de manufactura con la que fueron realizadas.

Hay varios fraudes en arqueología, inclusive intentados por arqueólogos de cierta fama, que pretenden alterar las conclusiones logradas por otros arqueólogos, para lograr ellos mismos notoriedad. Aquí se abarcarán otras visiones que van más allá de lo terrenal.

Finalmente, se incluye el rubro de artesanías, que toman algunos rasgos de origen prehispánico, para hacer obras modernas, sin que se quiera presentar la pieza como original, sino más bien de apoyo museográfico o decorativo. Empero, hay otras que se venden como reliquias arqueológicas, y en realidad son utilizadas para hacer brujería y otros rituales.

Al INAH le ha tocado participar activamente en estos rubros para lograr la protección del patrimonio arqueológico mexicano.

Acciones realizadas, leyes que protegen los bienes de la nación, entre otra información se podrá obtener si visita la Sala de la Pieza del Mes, en el MHR, edificio histórico localizado en la avenida Gastélum entre Tte. Virgilio Uribe y calle Adolfo López Mateos (calle Primera). Abierto de manera gratuita toda la semana.

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