Es difícil preservar una relación cuando esta llega al punto de desgaste máximo al grado, que la posibilidad de reparación es casi imposible. Lo triste de esta situación, es que es justo en el momento donde la pérdida es inevitable, se inicia el proceso de reflexión, valoración de la relación, Donde surge un dolor profundo porque de alguna manera, se sabe, que la relación se perdió y no hay mucho que se pueda hacer.

Se da por hecho, que las relaciones duran para siempre, como si fuera un cuento de hadas: “Y VIVIERON FELICES…FIN” El matrimonio es el inicio de una vida juntos y de una relación compleja que tendrá altos y bajos, problemas, alegrías, etc. De ninguna manera se puede pensar que te casas y listo; ya tienes una relación para el resto de tu vida.

A menudo se tiene la falsa creencia que los matrimonios funcionan solos, por el simple hecho de estar casados, vivir juntos y tener hijos. Que gran mentira. Para que un matrimonio perdure hay que nutrirlo continuamente, reconocer las nuevas condiciones y necesidades. Hay que crecer, adaptarse y cambiar según la realidad se esté desenvolviendo.

Lo importante, es saber que, tener un buen matrimonio tiene muchas ventajas. Existe evidencia clara que el vivir en pareja y permanecer casado con una relación sana mejora la calidad de vida. Las personas que tienen un buen matrimonio, viven más tranquilas, se mantienen más sanos y hasta su sistema inmunológico es más fuerte, por lo que el cuerpo tiene mejores defensas ante las enfermedades. Las personas que nutren su relación se sienten apreciadas, por lo que trabajan con un propósito más claro, tienden hacer más sensibles, más responsables y en general tienen una mejor vida.

La pregunta que surge entonces seria si estar casado es algo bueno en todos los sentidos ¿por qué hay tantos matrimonios que no funcionan? De hecho, hay muchas personas viven infelices casadas. O también ¿por qué hay tantos divorcios?

La respuesta es triste y muy fácil. Las parejas dejan de poner interés en la relación. Se olvidan de que las personas cambian así como las situaciones, por lo que uno tiene que estar reinventándose y nutriendo la relación todos las días y cada día por aparte.

¿Qué se puede hacer para salvar un matrimonio?

Reconocer que vivir casado es un compromiso y que en lugar de exigir hay que dar. También será importante dirigir la atención en fortalecer la relación y formar un lazo de amistad incondicional más que una relación de pareja que se base en obligaciones y responsabilidades.

El aprender a escuchar no los reproches sino las carencias y las frustraciones para poder promover compasión, apoyo y sobretodo motivación para seguir adelante cuando las cosas no salen como uno hubiera querido.

No hay que actuar como psicólogo o médico de la relación, hay que ser amigo, amante y esposos al mismo tiempo.

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La receta

Cuidando al matrimonio

  • 1 taza de sensibilidad – arte de poder sentir y entender lo que le pasa al otro
  • 1 manojo de amistad incondicional – cuidar y valorar a la pareja, con sus defectos y cualidades
  • 3 pedacitos de compromiso – decisión de mantener la relación a pesar de lo que sucede
  • 1 pizca de elogio sincero – reconocer lo que el otro hace y agradecerlo
  • 1 cucharada de respeto – dejar ser y aceptar sin reproches ni criticas

Recomendación del chef: Hay que reconocer que las acciones insignificantes son los ingredientes más importantes para nutrir o pudrir una relación. Ser amable, generoso y agradecido crea lazos de amor, unión y comprensión.

Como se nutre un matrimonio funcional

1. Recuerda que se puede querer mucho a una persona y a su vez no estar de acuerdo con su opinión. La base es aceptar a la pareja como es y reconocer que no tiene que coincidir en todo. La diferencia de personalidad es lo que enriquece y complemente la relación.
2. Cada quien da lo que puede y cuanto puede para que el matrimonio funcione bien. No se trata de contabilizar, lo que se da o lo que se trae. Cada persona tiene distintas cualidades y posibilidades, es un grave error pensar que todos debemos de dar por igual.
3. Aprender a vivir convivir con el conflicto fortalece la relación. Existen distintas maneras de resolver los problemas, unos evitan las peleas, otros gritan y algunos pueden platicar con calma. Lo importante es reconocer el compromiso, el amor y la amistad que los une a pesar de las dificultades.

No se necesita una relación perfecta para tener un buen matrimonio, solo se necesita estar consciente del compromiso, la aceptación y el cariño que fortalece cada día la relación.

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