Aceptar la realidad, tener esperanza y moverse son ingredientes más efectivos que cualquier medicamento.

La buena noticia es que por más dolorosa y difícil que sea cualquier situación, el cerebro cuenta con un sistema inmunológico extraordinario, el cual ayuda a que la persona que sufre se pueda adaptar y superar de casi cualquier situación que le cause conflicto o dolor. (siempre y cuando se hablen de condiciones básicas de la vida diaria, no se refiere a circunstancias severas con diagnostico clínico.)

Perder a una persona querida, no obtener el trabajo que se busca, romper con una relación amorosa, quedarse sin trabajo, pelearse con una amiga, sentir que la vida no es lo que uno esperaba, altercados, dificultades, complicaciones, etc. Todas son razones válidas y poderosas por las cuales uno puede perder el ánimo y las ganas de seguir adelante o simplemente deprimirse.

Sin embargo, también existen muchas otras razones por las cuales uno puede superar el mal momento y encontrar nuevas oportunidades. Estas, pueden llegar a ser excelentes posibilidades para desarrollar potencialidades escondidas y crear nuevas relaciones, las cuales, de alguna manera, jamás antes hubieran podido ser contempladas.

Para poder salir de una , quizá la cuestión más importante es reconocer el estado de ánimo personal. Saber que uno está deprimido, aceptar el desánimo, aceptar que la energía esta baja, los intereses se esfumaron temporalmente, etc.

Cuando la vida se complica y las cosas no salen como esperabas, respira hondo, cuenta tus bendiciones y pronto encontraras motivos para sonreír a pesar de la decepción.

Una vez que se reconocen estos sentimientos, además de que se deja de pelear con la negación y con las justificaciones, surge un sentimiento de validación personal. Cuando uno se confirma a sí mismo: “estoy deprimido”, “estoy triste” … sin ponerse en una posición de víctima para dar lastima, sino más bien, una visión de acepto que estoy aquí, sin resentimiento. Entonces uno se fortalece internamente, no hay necesidad de escapar de la realidad, ni del dolor. Aquí, se inicia el proceso de sanación. Este es el momento en el cual la persona ve y siente que puede haber luz y que hay oportunidad de salir de esta situación. Finalmente, la fe y la esperanza aparecen en el horizonte.

Por supuesto que el y el cariño de personas cercanas siempre ayuda, sin embargo, cuando uno está triste y desanimado, el amor de los otros es un sostén importante, mas no constituye una razón suficiente para poder superar la depresión. Uno tiene que querer salir y estar dispuesto a trabajar en sí mismo.

Es un hecho que la vida sucede sin dar explicaciones, ni pedir permiso. Tanto las cosas malas y desagradables suceden, así como los momentos de alegría y felicidad. La cuestión radica solo en la cara que se va a poner frente a ellas.

La fortaleza que surge después de recuperarse de una depresión llega con un paquete muy lindo lleno de gratitud, fe y sensibilidad, ingredientes que sazonan la vida y le dan un propósito más valioso.

La receta

Ingredientes:

  • 1 taza de aceptación – reconocer del estado de ánimo y aceptar lo que no se puede cambiar
  • 1 pieza de valor – fortaleza para resistir la incomodidad y poder enfrentar el dolor
  • 1 manojo de gratitud – aprecio por lo que si se tiene
  • 1 cucharada de ojo noble – buscar las cosas buenas y positivas, encontrar nuevas razones
  • 2 pedacitos de fe – esperanza en que cosas buenas están por llegar

Recomendación del chef

Entre más trabajes y aceptes tu dolor, más rápido aprendes a recuperarte, eventualmente, encuentras fortaleza que no sabías que tenías dentro.

  1. El sufrimiento y la depresión son inevitables. Tanto la alegría como la tristeza y el dolor son ingredientes de la vida, ambos son temporales y se diluyen tan fácilmente como la persona quiera o pueda nutrirlos en sus pensamientos.
  2. Hay que incorporar los sentimientos de desánimo a la rutina. Al aceptar la depresión, se reconocen los sentimientos, nada llega por sorpresa. La tristeza y la apatía son esperadas, por lo tanto, se pueden dejar fluir, evitando la culpa y los resentimientos.
  3. Cunado aceptas tus sentimientos por más incomodos que estos sean, estos te dejan de continuar tu camino. Aceptar la depresión, no quiere decir que hay que festejarla o tener licencia para sufrir permanentemente. Quiere decir que uno acepta la perdida y el dolor entendiendo que esto también va a pasar.

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