El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y los presidentes de Estados Unidos, Joe Biden, y de México, Andrés Manuel López Obrador retomarán la cumbre regional. El encuentro será el próximo 18 noviembre en Washington, Estados Unidos.

El evento que no se realizaba desde hace cinco años, en medio de tensiones en las ramas de energía, comercio y migración.

Los líderes hablarán sobre la pandemia del coronavirus, el desarrollo regional y la migración, dijo este miércoles  Marcelo Ebrard, canciller del país latinoamericano.

Será la novena Cumbre de Líderes de América del Norte, cuya celebración ya había sido anticipada este martes por una fuente en Ottawa, según la cual Biden planeaba organizar una reunión en persona con sus homólogos regionales, aunque todavía se estaban afinando detalles.

En materia del COVID-19, los mandatarios conversarán sobre la seguridad sanitaria regional, el acceso equitativo a vacunas y las responsabilidades de los tres países respecto al resto del mundo, afirmó Ebrard en la rueda de prensa diaria de López Obrador, conocido por su acrónimo AMLO.

También hablarán de competitividad, del fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales y de las presiones a los precios surgidas durante la pandemia y por la escasez global de semiconductores, agregó.

México y Canadá han expresado su preocupación por el plan de Estados Unidos de crear nuevos créditos fiscales a los vehículos eléctricos fabricados en ese país con el argumento de que podrían dañar a la industria y violar acuerdos internacionales, como el tratado de libre comercio de América del Norte, TMEC.

Consultado sobre una polémica reforma eléctrica impulsada por su Gobierno y criticada en Estados Unidos porque fortalece al Estado en el sector en detrimento de compañías privadas, varias de ellas extranjeras, AMLO señaló que el asunto no está en la agenda, pero lo tocaría si se pone sobre la mesa.

Esta cita, el primer encuentro trilateral entre los mandatarios, coincide además con un aumento a niveles récord de la migración a la frontera sur de Estados Unidos, un tema que México desea abordar desde la perspectiva de la inversión en desarrollo en los países expulsores de población.