El pasado 19 de abril, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, anunció que continuarán las restricciones para los cruces no esenciales en la frontera terrestre entre México y Estados Unidos,  hasta por lo menos el 21 de mayo. Por su parte, el gobierno mexicano anunció que continuarán un mes más con sus restricciones para los cruces de Estados Unidos hacia México.

En este sentido, el Dr. José María Ramos García, investigador del Departamento de Estudios de Administración Pública de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), señala que no ha habido una cooperación eficaz en cuanto a la gestión de la pandemia de COVID-19, a diferencia de la cooperación que hubo con la pandemia del AH1N1 en 2008, y mencionó que, al menos en Baja California, el cruce está limitado para los mexicanos que desean cruzar; pero no para la población de Estados Unidos.

En relación al manejo de los puntos fronterizos, el especialista de El Colef señala que hace veinte años, a partir del ataque terrorista del 11 de septiembre, Estados Unidos implementó la estrategia de “Frontera del siglo XXI”, con la cual se buscó proteger la seguridad de su país a través de las fronteras, pero sin disminuir el dinamismo fronterizo del cruce de personas y el intercambio comercial.

Sin embargo, el Dr. Ramos explica que aunque fue un modelo con buenos resultados en las casi dos décadas de su aplicación, en la coyuntura de la pandemia de COVID-19 esto no se ha dado. No se ha dado un protocolo sanitario transfronterizo y se limitó a cerrarse la frontera; lo cual no es un modelo sostenible.